TINIEBLAS A BALÓN PARADO

La Sociedad Deportiva Logroñés volvió a saludar a la derrota tras un partido construido en dos episodios bien diferentes y que se inclinó hacia el lado catalán merced a las tinieblas que acompañaron a cada acción a balón parado que tenía que ser defendida por los blanquirrojos.

El cuadro de Raúl Llona adelantó la fecha de difuntos a un sábado en el que la falta de puntería, los ajustes del rival en el segundo acto y la estrategia condenaron a los riojanos a un desenlace de pesadilla.

Antes de aparecer toda la fantasmagoría, el partido transcurría por el luminoso itinerario que la Sociedad Deportiva Logroñés se conoce al dedillo. Dominio de la posesión, alas afiladas, vértigo en la media punta e incursiones a la zona de tres cuartos con criterio y peligro. Emilio tuvo la más clara al cuarto de hora merced a una incursión hasta el salón de casa de Monroy, pase atrás y remate del capitán que su homólogo Oriol interceptó en su camino a la red.

Los logroñeses no sufrían en retaguardia, robaban con fruición y el marcador inamovible era el único elemento díscolo. Tampoco faltó la polémica. Samanes puso un centro dentro del área y el balón golpeó en el brazo de Tirlea. El colegiado confundió la anatomía del contacto y el juego continuó. Descanso.

La vuelta de vestuarios trajo incertidumbre y desasosiego para los locales. El Nàstic había conseguido el primer objetivo, madurar el partido. A partir de ahí, ajustó mejor en campo rival, tabicó su extremos y empezó a dar sensación de verdadero peligro.

Una filigrana sobre línea de fondo fue la antesala del primer gol visitante. Defensa hundida bajo palos, desatención al hombre apostado fuera del área y golpeo de Montalvo para sortear un bosque de piernas y colarse bajo el brazo derecho de Jero. 0-1

Amenazó la Sociedad Deportiva Logroñés con mandíbula frágil, pero en ésas apareció Diego Esteban –formidable partido el suyo- para calcar el cuarto gol frente al Barça Atlètic y poner las tablas con un ajustado chut desde la media luna, imposible para Manu García. 1-1

El Nàstic asumía, de pronto, el papel de encajador y lo afrontó sin demasiados sofocos. Intuía que el balón parado podía ser su aliado y así se confirmó en el 72’. Falta escorada al segundo palo, aparición fulgurante de Josema y cabezazo abajo del central que Jero manoteó sin fortuna. 1-2.

De ahí al final, salidas y entradas de futbolistas sin trascendencia en el desarrollo final del juego, dominio de las manecillas del reloj por parte de los visitantes y un espejismo postrero en forma de ocasión para Ribeiro. El de Sopela pudo cambiar el desenlace de un partido que se presentó idílico en su primer acto y terminó sumergido en el fango brumoso de una escena propia de Halloween.

Ficha técnica:

S.D. Logroñés: Jero, Monroy, Manny, Víctor Ruiz (Monreal, 62’), Caneda, Borja Martínez (Cherno, 77’), Sarriegi, Emilio (Fran Sota, 84’), Samanes (Ribeiro, 84’), Diego Esteban e Iker Unzueta.

Gimnàstic de Tarragona: Manu García, Pol Domingo, Del Campo (Bonilla, 84’), Lupu (Pablo Fernández, 17’), Aarón Rey (Gorostidi, 84’), Montalvo (Eric Montes, 69’), Josema, Guillermo Fernández, Tirlea, Oriol y Marc Álvarez (Simon, 46’).

0-1 (Montalvo, 49’), 1-1 (Diego Esteban, 54’), 1-2 (Josema, 72’)

Árbitro: Alonso de Ena Wolf. Amonestó a Víctor Ruiz, César Caneda y Julen Monreal por parte local y a Del Campo y Josema por parte visitante.

Incidencias: 1.083 espectadores en el Estadio Municipal de Las Gaunas con presencia de medio centenar de seguidores del Nàstic.

SD Logroñés