GOTA CHINA

GOTA CHINA

La Sociedad Deportiva vio frenada en Murcia su extraordinaria racha de victorias en un partido marcado por un arbitraje que deja un saldo de bajas de tres jugadores blanquirrojos expulsados y dos penaltis en contra. Una tortura oriental.

Los inventores de la gota china jugaban con la psique del torturado, antes que con el daño físico. La gota caía sobre la frente del reo con una periodicidad y crueldad matemáticas. El sufrimiento se centraba en la incapacidad de poder dormir o de saciar la sed cuando ésta se presentaba. A los blanquirrojos –ayer de negro premonitorio- se les aplicó una receta parecida en el Enrique Roca de Murcia.

Comenzó francamente bien el cuadro de Raúl Llona. Circulaba el balón con sentido y los pasadizos surgían entre líneas. Los locales, mientras tanto, añoraban la posesión del esférico, impedidos para asomarse a posiciones de ataque. En una de esas circulaciones de balón, Gexan encontró línea de fondo para poner un balón a la llegada de Manny. El de República Dominicana pifió el remate con la derecha, inventando una asistencia para Samanes que fusiló a Joao Costa. 0-1

El partido se ponía de cara para los visitantes, que veían como el Real Murcia intentaba desperezarse por su flanco izquierdo. Alberto López y Dani Vega quisieron ponerle inquina a los centros, pero la defensa blanquirroja y un Jero inédito no se veían en dificultades. Y así, se llegó al minuto 35.

A partir de este momento, toda crónica queda indefectiblemente condicionada por la actuación de Jorge Tárraga Lajara. El colegiado, de manera incomprensible e injustificada, decidió llevar un partido que transcurría con placidez en términos de brega y lucha a un disparatado tiovivo de decisiones equivocadas que perjudicaron gravemente a la Sociedad Deportiva Logroñés. El viaje al corazón de las tinieblas arbitrales tuvo su primera parada en un riguroso penalti de Caneda en la pugna por un balón botando sin control sobre la línea del área grande. Pena máxima, tarjeta automática al vitoriano y sensación de incredulidad en el banquillo riojano.  

Dos minutos después, Tárraga Lajara expulsaba a Javi Rueda por doble amarilla. Acertó el colegiado en una acción inocente del lateral que ya acarreaba la peligrosa herencia de una amarilla. El acierto puntual del juez  se asemejaba más a un espejismo pasajero… y así se confirmó en el segundo acto.

Al regreso de vestuarios, el partido no aumentaba de revoluciones, algo que beneficiaba a los logroñeses en superioridad numérica y con todos los códigos del partido bajo control. ¿Todos? No, exactamente.

El trencilla volvió a irrumpir con estruendo en el partido en este caso mal asistido por uno de sus jueces de banda. Posición adelantada de Carrasco, salida tardía de Jero, contacto y desenlace extremo: penalti y expulsión. Segunda gota.

No falló Pedro León en el remake de la pena máxima del primer tiempo. La Sociedad Deportiva Logroñés asistía atónita a un marcador desfavorable, una merma de efectivos incomprensible y dos penas máximas instaladas en el cajón de las reclamaciones.

Los logroñeses, sin embargo, no se plegaron a la adversidad. Sabían de los territorios que oferta un encuentro de diez contra diez y fueron a explotarlos por las alas, especialmente por la derecha con Madrazo y un afilado Cherno. Éste último diseñó un maravilloso desorden a su marca y acompañantes en el lateral para terminar colocando un centro a pierna cambiada que Ribeiro instaló cerca de la escuadra  izquierda pimentonera.

El 2-2 acrecentó la sensación de que el desasosiego podría instalarse en los locales, necesitados de victorias domésticas y que los riojanos –a la contra- podría culminar la remontada. No fue posible. Tárrega Lajara instaló el penúltimo barril de dinamita sobre el césped del Enrique Roca expulsando, con rigor extremo, a Cherno por una falta pegada a la línea de cal. En la continuación del despropósito llegó el gol de Miku. Falta botada ante una defensa que aún intentaba asimilar el estrambote, error en la marca y gol. Tercera gota.

De ahí al final, sólo restaba esperar a que alguien encendiera un cigarrillo rodeado de pólvora y la ocasión fue un encontronazo en medio campo. Tangana con los banquillos como protagonistas y expulsiones a modo de justicia salomónica mal entendida. Gexan y Miguel Serna fueron los perjudicados en el disturbio.

La primera visita de la Sociedad Deportiva Logroñés a la Región de Murcia se salda con derrota, dos penaltis en contra y tres expulsados que provocarán daños colaterales. La gota china fue implacable y terminó, como era de esperar, por desbordar el vaso.

Ficha técnica:

Real Murcia S.A.D: Joao Costa, Alberto López, Alberto González, Santi Jara (Mario Sánchez, 72’), Carrasco (Loren, 72’), Pedro León, Julio Gracia (Armando, 89’), Dani Vega (Miku, 82’), Íñigo Piña, Javi Rueda y Galindo (Sergio Aguza, 82’)

S.D. Logroñés: Jero, Manny, Gexan (Ribeiro, 66’), Caneda (Monreal, 79’), Víctor Ruiz, Borja Mtez., Sarriegi (Jon Madrazo, 46’), Diego Esteban, Samanes (Cherno, 66’), Fran Sota (Azón, 54’) y Unzueta.

0-1 (Samanes, 13’), 1-1 (Pedro León, p, 33’), 2-1 (Pedro León, p, 55’), 2-2 (Ribeiro ,79’), 3-2 (Miku, 90+2), 4-2 (Pedro León, 90+5)

Árbitro: Jorge Tárraga Lajara. Amonestó a Javi Rueda (doble amarilla), Serna (roja directa) y Carrasco por parte local y a Gexan (amarilla y roja directa), Jero (roja directa), Cherno (roja directa), Caneda, Samanes, Víctor Ruiz y Emilio Lozano.

Incidencias: cerca de 10.000 espectadores en el Estadio Enrique Roca con presencia de una veintena de seguidores blanquirrojos.

SD Logroñés