PEQUEÑOS DETALLES

  • 8 mayo, 2022

PEQUEÑOS DETALLES

La Sociedad Deportiva Logroñés riñe con las matemáticas y prolonga una semana más el desenlace de su propia salvación. Adighibe, con un certero cabezazo, desequilibró un duelo que avanzaba con paso firme hacia el empate.

Víctor Uzochukwu Ogumka Adighibe se convirtió en el jugador más detallista de cuantos saltaron este mediodía –y por espacio de dos horas- al cuidado verde de El Prado. De su cabeza partió un remate canónico que a la postre significaría el triunfo para los cerámicos cuando el respetable empezaba a dar muestras evidentes de incomodidad con el juego de los suyos.

Había comenzado el encuentro con un Logroñés asustando en la portería de Sousa. Soberón la tuvo en el nacimiento del partido con una contra fulgurante. El balón superó al cancerbero local, pero Víctor Ruiz sobre la cal impidió la primera explosión de alegría en la grada visitante.

El Talavera lo intentaba por la banda de Diego Pichín, muy activo durante los primeros minutos, pero fue Toño Calvo el que tuvo la más clara. Extraordinario centro de Monroy, envenenado remate del 22 y Víctor Vidal alardeando de reflejos antológicos para hacer una de las paradas de la temporada.

Córdoba en vaselina con el exterior y una falta lanzada por Cubero sumaron en el haber de una Sociedad Deportiva que se mostró bien asentada y con cierto colmillo en los primeros 45 minutos del choque.

El partido bajo pulsaciones en el segundo episodio. Nada sucedía y la grada comenzaba a impacientarse. En un sesteo andaba la cosa hasta que Adighibe acertó a cruzar de cabeza un centro de nuevo con el remite de Monroy. Sin saber muy bien cómo, los blanquirrojos se veían ya en desventaja.

Antes del fogonazo local, Llona había movido el banquillo dando entrada a Diego Esteban y Sandoval por Córdoba y Jon Ander, ascendiendo a Soberón al puesto de referencia en el ataque riojano.

Del gol local al final del partido agonía a cuenta gotas. Salieron Pirri, Deiby y El Haddadi, pero la Sociedad Deportiva lo intentaba sin generar superioridades en vanguardia. Por su parte, el Talavera se defendía sin demasiadas dificultades y esperaba el momento del golpe de gracia. Lo tuvo Rodrigo en una ocasión que desbarató un inmenso Vidal y que hubiera supuesto desequilibrar también el gol average particular entre los dos equipos. En el general, los de Llona aún conservan una ventaja ciertamente significativa tras el partido de hoy.

Los siete minutos de alargue solamente sirvieron para certificar la impotencia de los blanquirrojos que agotaron, sin apenas uso, la carta de los balones parados. La última fue local, pero Vidal volvió a sacar brillo al candado.

La derrota no oficializa la salvación y obliga a la Sociedad Deportiva Logroñés a no perder de vista la calculadora mientras aprende una enseñanza de expediciones como la de este domingo a Talavera: el insospechado tamaño de los pequeños detalles.